Matando el tiempo
Los relojes conspiran en mi contra. Se demoran con ritmo de adagio, cuando estoy en reuniones de las quiero escaparme. Se aprovechan de verme dormida, para marcar minutos, mientras yo vivo días en un mundo extraordinario. Se adelantan a zancadas, cuando yo viajo a velocidad normal para llegar a mi trabajo. Hoy, por ejemplo, salí con el tiempo justo para llegar a una cita y aquí estoy, una hora antes de lo convenido.
Como una chamana me propongo conjurarlos. Celebro el ritual de la palabra y sacrifico la vida de sesenta minutos de mi vida en el altar de sus caprichos. Intento propiciar a los relojes, antes de que su misteriosa voluntad determine que ya es demasiado tarde.
|
|