Hydra nuestra
Sube desde el barro inconsciente
atenaza los sonidos
y las luces
Calla a-calla
duerme sentidos y vientres.
Marea perfecta y etérea
tangible, viscosa
única y personal.
Cortamos una de sus cabezas
con dientes marchitos
y crecen dos fagocitándonos.
Pisamos su cola mercurial
para que no nos persiga
en un desafío sin fin.
Hay días en que duerme
y la luz asoma tímida
en los corazones.
Hay días de dueña señora
cuando pinta a la muerte
de lila
tentadora invitante
sigilosa.
Diaria lucha intestina
entre la oscuridad
y la vida.
Arlequín 08/07/06
adrianakrause@hotmail.com
de Huellas
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